Tener una VPN para navegar por Internet es algo bastante común. Puede ser útil para mejorar la privacidad y para acceder a contenido bloqueado geográficamente. Sin embargo, es importante señalar que una VPN no proporciona invisibilidad en la red. Aunque puede ocultar cierta información, no lo hace todo.
Una VPN evita que tu proveedor de servicios de Internet (ISP) pueda ver qué sitios visitas. Por ejemplo, si accedes a una plataforma de streaming, a una tienda online o realizas búsquedas sobre productos, esa información queda oculta al estar cifrada y conectarte a través de un intermediario.
Además, una VPN oculta tu dirección IP real. La plataforma o página web a la que accedes no podrá identificar tu IP real, sino que verá una dirección diferente. Esto es útil si necesitas acceder a contenido desde una ubicación específica o si deseas proteger tu IP real.
Otro aspecto positivo de utilizar una VPN es que mejora la privacidad al navegar en redes Wi-Fi públicas. Al cifrar la conexión, la seguridad se incrementa, lo cual es relevante cuando te conectas desde lugares como aeropuertos o centros comerciales.
No obstante, es fundamental entender que navegar con una VPN no significa que seas completamente invisible. Por ejemplo, si inicias sesión en tu cuenta de Google, esta podrá seguir registrando tus búsquedas y ubicaciones, independientemente de si estás conectado a una VPN o no.







