Al instalar una VPN, es común que la aplicación solicite ciertos permisos. Estos permisos son necesarios en muchas situaciones para garantizar un funcionamiento correcto y evitar problemas.
Uno de los permisos que puede solicitar la VPN es el de crear una conexión VPN. Esto puede ocurrir en sistemas operativos como Windows y Android. Sin este permiso, la aplicación no podrá redirigir el tráfico de Internet a través de su túnel cifrado, por lo que es un permiso habitual que no debería generar preocupación.
Además, la VPN puede pedir el permiso para ejecutarse en segundo plano. Este permiso permite que la conexión se mantenga activa incluso si se cierra la aplicación, lo que ayuda a reconectarse automáticamente en caso de un cambio de red y a evitar que se cierre para ahorrar energía. Aceptar este permiso es necesario si se desea utilizar la función Kill Switch, que apaga la conexión si la VPN deja de funcionar para prevenir filtraciones de datos.
Otro permiso que podría solicitar la VPN es el de iniciarse automáticamente al encender el sistema. Esto permite que la VPN esté activa al conectarse a una red Wi-Fi. Este permiso es opcional y puede ser activado o desactivado según las preferencias del usuario. Si se utiliza la VPN de manera habitual, es recomendable mantenerlo activado; si su uso es esporádico, lo mejor es habilitarla manualmente.




