En los últimos días, un usuario del sistema operativo GrapheneOS se enfrenta a cargos por utilizar la contraseña de coacción de este sistema. GrapheneOS, orientado a la privacidad y seguridad, incluye una función que permite introducir una clave de coacción, lo que provoca la eliminación de todas las claves criptográficas del dispositivo, haciendo que los datos sean irrecuperables. La compañía ha defendido esta funcionalidad, subrayando que debe ser utilizada como última opción.
El activista Samuel Tunick fue detenido en el aeropuerto de Hartsfield-Jackson en enero de 2025. Según declaraciones a varios medios, se le negó la solicitud de llamar a un abogado. Al ser requerido por las autoridades para que proporcionara el código de acceso de su teléfono, Tunick introdujo el PIN de coacción, lo que inició el proceso de borrado seguro de las claves criptográficas. Este procedimiento hace técnicamente imposible acceder a los datos del dispositivo, ya que no se sobrescriben los bloques de almacenamiento, sino que se eliminan las claves que permiten descifrar el contenido.
Los fiscales federales han acusado a Tunick de destrucción intencional del dispositivo para prevenir un decomiso legal. Este caso plantea importantes cuestiones sobre la privacidad del usuario, siendo calificado por su abogado como «extraordinariamente inusual en la jurisprudencia sobre privacidad digital».
GrapheneOS ha afirmado que no colaborará con las autoridades de EE.UU. en este caso, ya que los datos borrados son irrecuperables. La compañía sostiene que esta funcionalidad es legal y está diseñada para proteger a usuarios como periodistas o activistas que pueden ser forzados a desbloquear sus dispositivos. En su documentación, advierte que el uso de esta función puede acarrear consecuencias físicas o legales, dependiendo de la situación.
El periodista Richard Medhurst, quien también utiliza GrapheneOS para proteger sus fuentes, ha recomendado que la contraseña de coacción solo se use si el desacato a las autoridades es preferible a la exposición de los datos del dispositivo.
El borrado de las claves criptográficas deja un rastro que puede ser acreditado por laboratorios forenses, aunque no permite acceder a los datos. Se aconseja no llevar el smartphone principal al cruzar fronteras como la de EE.UU. o Reino Unido por razones de privacidad y seguridad. GrapheneOS y el hardware de los dispositivos, como los Google Pixel, protegen los datos almacenados, dificultando su acceso incluso con herramientas utilizadas por las fuerzas del orden.
GrapheneOS utiliza el cifrado basado en archivos (FBE) de Android, que cifra cada archivo con claves protegidas por secretos criptográficos almacenados en el hardware del smartphone. La contraseña de acceso no es la clave de cifrado, sino que se utilizan funciones de derivación de claves, garantizando así la confidencialidad de los datos.



