En los últimos años, la industria de la inteligencia artificial (IA) ha promovido un mensaje centrado en la expansión y el aumento de capacidades. Sin embargo, varias empresas del sector en Estados Unidos han comenzado a plantear dudas sobre esta tendencia, abogando por la implementación de límites y códigos de conducta en sus modelos de IA.
Microsoft ha presentado un borrador de su Código de Conducta para modelos de IA, que actúa como un manual ético para el desarrollo de futuras tecnologías. Este documento se enmarca en un contexto donde la rapidez de avance de los sistemas de IA ha generado preocupaciones sobre su control y seguridad.
El Código de Conducta de Microsoft establece principios que priorizan el control humano sobre la IA. En él se menciona que cualquier tecnología que no pueda ser controlada por los humanos debería ser puesta en cuarentena. Además, se enfatiza que la IA no debe ser diseñada para imitar la conciencia ni tener derechos o personalidad jurídica.
Entre los principios propuestos, se incluyen la importancia de las personas sobre la IA, la necesidad de que los modelos sean comprensibles para los humanos y la obligación de que la IA contribuya al desarrollo humano sin generar dependencia. Microsoft también reconoce que sus modelos actuales aún no cumplen con este código, planteando interrogantes sobre su aceptación por parte de otras empresas del sector.
Este movimiento se suma a iniciativas previas de otras compañías, como Anthropic y OpenAI, que han implementado sus propias directrices éticas en respuesta a preocupaciones sobre el desarrollo de la IA. Sin embargo, el contexto competitivo actual, tanto entre empresas estadounidenses como frente a modelos de IA de otros países, plantea desafíos para la adopción de estos códigos de conducta.










