Palantir, el fabricante de software estadounidense, enfrenta una creciente desconfianza en Europa, donde varios países buscan alternativas para sus necesidades tecnológicas. En este contexto, la empresa francesa ChapsVision ha comenzado a ganar clientes en la región, con Alemania y Francia como ejemplos de países que han optado por sus soluciones en lugar de las de Palantir.
ChapsVision, fundada en París, se especializa en software de inteligencia artificial y análisis de datos. Su principal producto, ArgonOS, es utilizado por servicios de inteligencia para facilitar la toma de decisiones a partir de datos complejos. Además, su plataforma Sinequa centraliza contenido empresarial y ofrece información impulsada por inteligencia artificial, siendo utilizada por empresas como Airbus y Pfizer.
La desconfianza hacia Palantir ha aumentado en Europa, especialmente tras las amenazas del expresidente Donald Trump hacia la OTAN y otros países europeos. En este contexto, Alemania rechazó a Palantir para su nube militar y eligió ArgonOS de ChapsVision para su servicio de inteligencia interior. Francia también ha decidido dejar de utilizar las herramientas de Palantir, tras renovar un acuerdo con la empresa estadounidense, y ha comenzado a implementar las soluciones de ChapsVision.
ChapsVision se presenta como una opción más transparente en comparación con Palantir. Su director general, Silvano Sansoni, ha declarado que su empresa no busca ser una ‘caja negra’ y que su software no requiere la dependencia a largo plazo de ingenieros en las organizaciones clientes, a diferencia de lo que ocurre con Palantir. Sin embargo, ChapsVision enfrenta el desafío de competir con una empresa que factura aproximadamente 4.500 millones de dólares al año, frente a los 200 millones de su propia facturación.
A pesar de las dudas sobre la capacidad de ChapsVision para convertirse en una alternativa real a Palantir, la situación refleja un movimiento más amplio en Europa hacia la búsqueda de soberanía tecnológica. La Comisión Europea ha presentado un Paquete de Soberanía Tecnológica para fomentar la creación de infraestructuras propias y reducir la dependencia de tecnologías estadounidenses.
La dependencia tecnológica de Europa respecto a Estados Unidos ha sido un tema de preocupación creciente, y la evolución de ChapsVision podría ser un indicador de cómo se desarrollará esta dinámica en el futuro.










