Google ha presentado una nueva opción para recuperar el acceso a cuentas en caso de pérdida de dispositivos como móviles u ordenadores. Este sistema permite a los usuarios grabar un vídeo-selfi girando la cabeza en varias direcciones, que luego se envía a los servidores de Google para su verificación biométrica.
La compañía asegura que la información será mantenida cifrada y no será utilizada para otros fines a menos que el usuario lo permita. Sin embargo, esta opción no estará disponible para cuentas de Workspace, cuentas infantiles o aquellas que formen parte del Advanced Protection Program de Google, diseñado para proteger a periodistas, activistas y empresarios con información sensible.
El uso de reconocimiento facial no es exclusivo de Google. Meta, por ejemplo, había implementado un sistema similar en Facebook, que cerró en 2021 tras la presión de reguladores y organizaciones de defensa de la privacidad. Sin embargo, en octubre de 2024, Meta reintrodujo la tecnología para recuperar cuentas hackeadas, mejorando la tasa de recuperación en un 30% en Estados Unidos y Canadá.
Otras plataformas también han adoptado medidas de verificación de edad mediante reconocimiento facial. Roblox, por ejemplo, comenzó a solicitar un vídeo-selfi a adolescentes para desbloquear funciones de chat, mientras que Discord anunció un sistema de verificación de edad que fue retrasado tras un hackeo que expuso datos de usuarios.
En el caso de TikTok, la plataforma utiliza un sistema que combina estimaciones de edad con verificación por selfie o documento oficial, enfrentándose a demandas por supuestas modificaciones en su clasificación de edad para evitar controles parentales.
El uso de datos biométricos, como el reconocimiento facial, plantea preocupaciones sobre la privacidad, ya que, a diferencia de una contraseña que se puede cambiar, una imagen facial no puede ser reemplazada. Esto ha llevado a reguladores y activistas a considerar los datos biométricos como una categoría de información más sensible que otros datos personales.
Las empresas aseguran que los vídeo-selfis se utilizarán únicamente para los fines establecidos, pero los riesgos asociados con la identificación biométrica son significativos, y los escándalos de privacidad relacionados con estos sistemas ya han comenzado a surgir.







