No siempre funciona igual la conexión inalámbrica en todos los dispositivos de una casa. Existen varios motivos que pueden afectar a un dispositivo en particular, como la distancia al router, el adaptador de red utilizado o problemas relacionados con la configuración y el software.
Una de las razones por las que un ordenador puede tener una peor conexión Wi-Fi que un móvil es la tecnología que utiliza para conectarse a la red. Si el ordenador emplea un protocolo Wi-Fi más antiguo, esto puede limitar su rendimiento.
Un motivo común es contar con un adaptador Wi-Fi limitado, especialmente en ordenadores de sobremesa y portátiles más antiguos. Estos dispositivos pueden estar equipados con Wi-Fi 4, lo que restringe la velocidad. En contraste, un móvil podría utilizar Wi-Fi 6 o incluso Wi-Fi 7, lo que implica una mejora significativa en la calidad de la conexión.
La ubicación del ordenador también puede influir en la calidad de la señal. Si el dispositivo se encuentra lejos del router o hay obstáculos como objetos metálicos, muros o paredes gruesas, la señal Wi-Fi puede debilitarse, afectando la velocidad. Además, las interferencias de otros aparatos que operan en la frecuencia de 2,4 GHz, como dispositivos Bluetooth, teléfonos inalámbricos o microondas, pueden generar problemas adicionales.
Por último, un problema de configuración o de drivers en el ordenador puede ser la causa de una conexión Wi-Fi deficiente. Detalles en la configuración de la red inalámbrica pueden ser determinantes para su correcto funcionamiento, y es recomendable mantener los drivers actualizados y correctamente instalados para evitar limitaciones en la calidad de la red.









