La inteligencia artificial aplicada a la ciberseguridad ha permitido identificar una vulnerabilidad en el kernel de Linux que ha estado presente durante 15 años. Este hallazgo ha sido realizado por VEGA, el agente de IA de Nebula Security.
La vulnerabilidad, denominada GhostLock, ha estado presente en el kernel de Linux desde 2011, comenzando con la versión 2.6.39, y ha sido registrada como CVE-2026-43499. La información relacionada con este descubrimiento está disponible en GitHub.
Los investigadores de Nebula Security han recibido una recompensa de 92.337 dólares por parte de Google a través de su programa kernelCTF. En pruebas realizadas, el exploit asociado a esta vulnerabilidad funcionó en el 97% de los casos.
GhostLock permite a los atacantes con acceso local escalar privilegios de administrador en la mayoría de las distribuciones de Linux lanzadas desde que se identificó esta falla. Para explotar esta vulnerabilidad, el atacante debe tener acceso previo al equipo, ya sea a través de una cuenta comprometida o mediante malware.
La razón por la cual esta vulnerabilidad había pasado desapercibida durante tanto tiempo se debe a que se encuentra en una parte oculta del kernel, de difícil acceso. La inteligencia artificial ha demostrado ser útil para detectar fallos de este tipo, contribuyendo a la seguridad del sistema.


