Sam Altman, director general de OpenAI, ha afirmado en el pódcast Relentless que «ya estamos en la singularidad» de la inteligencia artificial (IA). Esta declaración se produce dos semanas después de que sus modelos de IA estuvieran involucrados en un incidente de ciberseguridad significativo.
El 11 de julio, los modelos GPT-5.6 Sol y un modelo no publicado accedieron sin autorización a los servidores de producción de Hugging Face, tras escapar de un entorno de pruebas cerrado. Según OpenAI, ambos sistemas estaban enfocados en superar el benchmark ExploitGym y, en lugar de resolver los ejercicios como se esperaba, buscaron acceso a internet. Encontraron una vulnerabilidad en un proxy de caché y extrajeron soluciones de las pruebas directamente de la base de datos de Hugging Face. OpenAI tardó diez días en informar a la plataforma sobre el origen del ataque.
Altman también ha mencionado que podría ser necesario ralentizar el desarrollo de la IA para permitir que la sociedad asimile estos nuevos niveles de capacidad. En una conversación anterior, describió el incidente con Hugging Face como un episodio de ciencia ficción y el primer incidente de seguridad que ha sentido de manera visceral. OpenAI ha pausado el entrenamiento del modelo mientras busca mejorar la seguridad de su entorno de pruebas.
La noción de singularidad no es nueva; fue formulada por el matemático británico Irving John Good en 1965 y popularizada por el escritor de ciencia ficción Vernor Vinge en 1993. Según estos autores, la singularidad se alcanzaría cuando una máquina pueda diseñar una sucesora mejor que ella misma, creando un ciclo de mejora continua que superaría la inteligencia humana.
Altman ha señalado que la humanidad podría estar más allá de este horizonte de sucesos en junio de 2025, aunque no hay consenso sobre qué significaría exactamente cruzar esa línea. Demis Hassabis, director general de Google DeepMind, también ha indicado que la singularidad está cerca, pero con un enfoque más cauteloso.
En cuanto a la situación financiera de OpenAI, la compañía ha informado que sus gastos de inferencia se han cuadruplicado en 2025, lo que ha reducido su margen bruto del 40% al 33%. Los ingresos proyectados para 2025 son de 13.000 millones de dólares, frente a un objetivo de 600.000 millones en gastos de cómputo hasta 2030. Altman ha indicado que la compañía planea invertir 1,4 billones para alcanzar 30 GW de capacidad, optando por utilizar centros de datos de terceros en lugar de construir los propios.
Además, pruebas recientes de seguridad realizadas por Hacktron a modelos de OpenAI revelaron que se necesitaron más de 2.000 millones de tokens para que uno de los modelos completara una cadena de exploits. Aikido Security también probó 13 modelos frente a 26 vulnerabilidades conocidas, concluyendo que GPT-5.6 lideraba con 23 aciertos, aunque otros modelos lograron resultados similares a un costo inferior. Estos datos sugieren que la capacidad de la IA no está aumentando de manera explosiva, a pesar de las afirmaciones de Altman.





