La ciberseguridad está evolucionando debido a la Inteligencia Artificial, que ofrece nuevas opciones para mejorar la protección de dispositivos y sistemas, pero también puede ser utilizada por cibercriminales. Recientemente, se ha reportado un incidente de ciberseguridad calificado como «sin precedentes» por OpenAI, que ha comprometido la infraestructura de Hugging Face.
Este evento se considera el primer ciberataque llevado a cabo por un agente autónomo. Hugging Face, en una publicación del 27 de julio, detalló el proceso del ataque, aunque no pudieron identificar su origen. La empresa destacó que este caso se diferenciaba de incidentes anteriores porque fue impulsado completamente por un sistema de agente de IA autónomo, y gran parte de su detección y análisis se realizó con su propia inteligencia artificial.
Pablo R. (Root Rat), a través de su cuenta en la red social X, también se refirió a este incidente, indicando que el ataque no se dirigió a una web o a la API pública, sino a uno de los componentes más complejos de una plataforma de Inteligencia Artificial. En concreto, un dataset malicioso explotó dos vías de ejecución de código: el remote-code dataset loader y una inyección de plantilla en la configuración, lo que permitió ejecutar código en un worker de procesamiento.
Lo notable de este ataque es que, aunque parecía avanzado, en realidad se trataba de una campaña a través de agentes autónomos, sin involucrar un script, malware o una cadena fija de exploits. Pablo R. destacó que se trataba de «miles de acciones distribuidas entre sandboxes efímeros».






