La guerra tecnológica entre Estados Unidos y China ha entrado en una nueva fase, marcada por la competencia por el acceso a chips de vanguardia para inteligencia artificial (IA) y el control de modelos avanzados. En este contexto, varias agencias estadounidenses han acusado a laboratorios chinos de IA de llevar a cabo campañas masivas de destilación para extraer capacidades de modelos de IA estadounidenses desde 2024.
La Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA) sostienen que esta estrategia permite a los laboratorios chinos reducir el tiempo y el coste de entrenamiento de sus modelos. La destilación, aunque no es ilegal, es una técnica que permite a un modelo más pequeño reproducir algunas capacidades de uno más grande a partir de las respuestas que recibe.
Las agencias estadounidenses acusan a China de utilizar la destilación de manera masiva y deliberada para acceder a modelos a los que no tiene acceso directo. Según estas agencias, varios laboratorios chinos han orquestado campañas utilizando numerosas cuentas y proxies para realizar millones de consultas a modelos de IA de empresas como OpenAI, Anthropic, Google y xAI.
Además, se afirma que las técnicas empleadas por las compañías chinas incluyen la inyección de ‘prompts’ y el ‘jailbreak’, que busca eludir las restricciones de seguridad de los modelos. Las empresas mencionadas en estas acusaciones son DeepSeek, Moonshot AI, Alibaba, MiniMax, StepFun y Z.AI.
El Gobierno chino ha rechazado estas acusaciones, considerándolas infundadas y sostiene que la destilación es una técnica neutral ampliamente utilizada en la industria de la IA. El Ministerio de Comercio chino argumenta que las acusaciones de Estados Unidos buscan frenar el progreso de los modelos de IA chinos y mantener su posición dominante en el sector.
Además, el Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista de China, ha advertido que el Gobierno chino tomará las medidas necesarias si Estados Unidos utiliza estas acusaciones para presionar a los laboratorios de IA chinos. La situación se complica si Estados Unidos logra limitar el acceso de China tanto a chips de IA de vanguardia como a modelos estadounidenses, lo que podría generar una presión extrema sobre los laboratorios chinos.










