Z.AI ha sido protagonista de grandes titulares en las últimas semanas, especialmente tras el lanzamiento de su modelo de lenguaje GLM 5.2. La empresa, anteriormente conocida como Zhipu, ha completado la construcción de un centro de datos con una potencia de 1 gigavatio, que funcionará exclusivamente con semiconductores fabricados en China.
Desde enero de 2025, Z.AI está en la lista de entidades del Departamento de Comercio de Estados Unidos, lo que le impide adquirir chips de Nvidia. Este veto ha llevado a la empresa a construir su infraestructura apoyándose únicamente en proveedores nacionales, en línea con la estrategia de Pekín de reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos.
El centro de datos ya ha comenzado a operar de forma parcial y está diseñado para entrenar y desplegar la familia de modelos GLM de la compañía. Con una capacidad de 1 gigavatio, se estima que la instalación podría consumir tanta electricidad como la que requieren aproximadamente 750.000 hogares, convirtiéndose en uno de los mayores centros de datos construidos por una startup china de inteligencia artificial.
La empresa ha instalado al menos 10.000 chips procedentes de China en el nuevo centro, aunque no se ha especificado qué proporción de la capacidad total representa esta cifra. Se especula que Huawei podría ser el proveedor de estos chips, dado que Z.AI ya presentó su modelo GLM-5.2 entrenado con aceleradores Ascend de Huawei, sin utilizar hardware de Nvidia.
A pesar de la construcción del centro de datos, los chips chinos como los Ascend aún tienen un rendimiento inferior en comparación con los chips de Nvidia, lo que implica que un gigavatio de potencia china no equivale a la misma capacidad de cálculo que uno consumido con hardware de Nvidia. Además, la producción de chips en China enfrenta cuellos de botella, ya que el proceso más avanzado de SMIC está operando a más del 93% de su capacidad.
En el contexto del sector, Z.AI se encuentra en un momento favorable, ya que se estima que la empresa alcanzará ingresos recurrentes anuales de 1.000 millones de dólares. Recientemente, la compañía ha reforzado su capital con una salida a bolsa en Hong Kong y ha visto un aumento del 37% en el valor de sus acciones.
Este desarrollo se inscribe en un plan más amplio del Gobierno chino, que planea invertir alrededor de 2 billones de yuanes (cerca de 295.000 millones de dólares) en los próximos cinco años para establecer una red nacional de centros de datos de IA, con al menos un 80% de la tecnología proveniente de proveedores chinos.






