La cuestión de si un modelo de inteligencia artificial puede «sentir» o ser «consciente de sí mismo» ha suscitado un creciente interés. A pesar de que algunos usuarios de IA han comenzado a cuestionar esta capacidad, un ingeniero de Microsoft, Adrian de Wynter, ha llevado a cabo un estudio para abordar esta temática. En su investigación, titulada ‘Si los LLM tienen atributos humanos, también los tiene Age of Empires II’, De Wynter argumenta que la interacción con chatbots ha llevado a las personas a antropomorfizarlos.
Para ilustrar su punto, De Wynter desarrolló un editor de mapas de Age of Empires II donde utilizó cabras para crear puertas NAND. A través de este experimento, buscó demostrar que la tendencia a atribuir características humanas a la IA puede ser excesiva. En su estudio, explicó que el objetivo era mostrar que las afirmaciones sobre las capacidades de los modelos de lenguaje a gran escala (LLM) pueden ser demasiado categóricas.
El editor de mapas de Age of Empires II permite a los jugadores crear sus propios escenarios utilizando recursos del videojuego. De Wynter utilizó este entorno para construir un sistema que simula una red neuronal básica, donde elementos del juego como la hierba y los puentes representaban valores binarios. Este enfoque se basa en el concepto de perceptrón, un algoritmo que clasifica entradas en categorías binarias.
El ingeniero concluyó que, aunque modelos como ChatGPT o Claude pueden parecer conscientes en una conversación, al sustituir la interfaz conversacional por un entorno de juego, como el de Age of Empires II, la percepción de consciencia desaparece. Esto sugiere que la supuesta consciencia no reside en el sistema en sí, sino que es una proyección de los usuarios sobre la interfaz.
Además, un ensayo de Ted Chiang publicado en The Atlantic también refuerza esta idea, argumentando que los LLM generan respuestas que simulan comprensión para atraer a los usuarios, pero no implican una verdadera comprensión o consciencia.






