En Dowagiac, una ciudad del suroeste de Michigan, un centro de datos dedicado a la minería de criptomonedas ha causado molestias a los residentes del vecindario. Desde 2024, varios vecinos han reportado un zumbido agudo que se escucha las 24 horas del día. La empresa, Alliance Cloud Services LLC, que es una filial de Hyperscale Data, está en proceso de reconversión hacia la computación para inteligencia artificial y robótica avanzada.
Los residentes de Louise Avenue, donde se encuentra la instalación, han expresado su descontento. Lindy Valenzuela y el matrimonio formado por Marjorie y Billy Finn viven justo enfrente del recinto. Valenzuela comparó el ruido con el de una aspiradora encendida en su salón, mientras que los Finn han dejado de abrir las ventanas debido a las molestias. Valenzuela también ha mencionado que el ruido les provoca dolores de cabeza al estar en el exterior durante días calurosos.
El conflicto escaló en marzo de 2026, cuando la ciudad aprobó una ordenanza sobre ruido industrial que establece límites de 65 dB durante el día y 55 dB por la noche. Las autoridades locales han sancionado a Hyperscale Data por incumplir esta normativa, aunque la empresa cuestiona las mediciones y el método utilizado. Valenzuela también forma parte de una demanda colectiva contra la empresa por negligencia.
Hyperscale Data ha anunciado una inversión de 100 millones de dólares para ampliar su capacidad en inteligencia artificial y robótica, abandonando la minería de criptomonedas. La empresa ha adquirido terrenos colindantes para crear una franja natural que reduzca el sonido, aunque las autoridades no han recibido solicitudes de permiso para esta expansión.
Como respuesta a las quejas, la empresa planea apagar progresivamente la maquinaria de minería en un plazo de tres meses y ha ofrecido comprar las casas de quienes continúen sin poder disfrutar de ellas. Sin embargo, los afectados sostienen que esta opción no resuelve el valor sentimental de sus viviendas, como es el caso de la familia Finn, que ha vivido en su casa durante casi 100 años.
Este caso en Dowagiac ilustra cómo una infraestructura digital puede impactar la vida cotidiana de los residentes cercanos, generando preocupaciones sobre el ruido, la demanda de recursos y el uso del suelo.


