El Gobierno de España ha autorizado una inversión pública de 719 millones de euros con el objetivo de crear una gigafactoría de inteligencia artificial. Esta inversión se enmarca en el contexto de la carrera por la soberanía tecnológica, en la que España busca posicionarse ante la predominancia de las grandes tecnológicas de Estados Unidos.
La Comisión Europea tiene como meta movilizar 20.000 millones de euros para desarrollar proyectos de inteligencia artificial, y España se suma a esta iniciativa con su proyecto, que incluirá ubicaciones en Móra la Nova, Tarragona, y San Fernando de Henares, Madrid.
Sin embargo, existen varias incógnitas sobre el proyecto, como la composición final del consorcio que aportará los fondos, los plazos de ejecución y quién tendrá acceso a los centros de datos. Aunque se menciona que la infraestructura servirá al ecosistema español de IA, no está claro si estará disponible para usuarios finales o si será exclusiva para organismos públicos y grandes empresas.
En comparación con la inversión en centros de datos en Estados Unidos y China, la cifra destinada por España es notablemente inferior. En 2025, la inversión privada en Estados Unidos alcanzó los 45.700 millones de dólares, mientras que China planea invertir aproximadamente 295.000 millones de dólares en los próximos cinco años para crear centros de datos en todo el país.
El acceso a la gigafactoría podría asemejarse al del MareNostrum 5, que no es de uso libre para cualquier ciudadano, sino que está disponible para investigadores europeos, industria, pymes y startups, quienes deben justificar su solicitud de acceso a los recursos.
A pesar de que el Gobierno busca reducir la dependencia de tecnología extranjera, se ha indicado que los chips utilizados en estos centros de datos serán de la empresa estadounidense Nvidia y fabricados por la taiwanesa TSMC, lo que refleja la continuidad de esta dependencia a corto y medio plazo.
La aprobación del proyecto es un paso importante, aunque aún no se han proporcionado fechas estimadas ni detalles claros sobre su ejecución. La expectativa es que esta inversión se materialice en un proyecto real en el futuro.










