El impacto de la inteligencia artificial (IA) se extiende más allá del ámbito digital, afectando incluso al mercado de libros de segunda mano. Librerías de todo el mundo han comenzado a notar un aumento en la compra de lotes de libros específicos, lo que sugiere que la IA está detrás de esta tendencia debido a su necesidad de datos.
Marçal Font, propietario de la librería Fènix en Badalona, ha reportado compras de una empresa canadiense que parece operar de manera automatizada, realizando pedidos consecutivos en intervalos de un minuto. Desde finales de abril, alrededor de una veintena de librerías de viejo en España han vendido a esta misma compañía, que ha solicitado más de mil ejemplares de títulos de no ficción descatalogados, incluyendo monografías y manuales técnicos.
Este patrón se observa también en otros países como Alemania, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia. Una empresa de Silicon Valley realizó un pedido de más de 3.000 libros a una librería española, mostrando indiferencia hacia el precio y la temática de los libros adquiridos.
El comprador identificado en España es ZoomBooks, una compañía canadiense de compraventa de libros de segunda mano que envía los pedidos a un operador logístico en Illinois, PrepFort, encargado de escanear y catalogar los envíos. Aunque ZoomBooks niega colaborar directamente con Anthropic, la empresa detrás del asistente de IA Claude, su web ha publicado información sobre cómo alimentar algoritmos con libros usados y destruirlos posteriormente, aunque no comenta sobre sus acuerdos comerciales por razones de confidencialidad.
Otro intermediario, ISBNdb, ofrece a laboratorios de IA la compra de entre mil y un millón de libros por encargo, argumentando que los libros impresos anteriores a 2022 son una reserva de texto humano que no puede ser garantizada por rastreos de internet, ya que están protegidos de la contaminación de textos generados por IA.
La destrucción de los libros es un paso obligatorio en este proceso, respaldado por una sentencia del juez federal William Alsup, que dictaminó que entrenar modelos de lenguaje con libros comprados legalmente es un uso transformador amparado por la doctrina del fair use, siempre que el ejemplar impreso sea destruido en el proceso.
Anthropic ya había iniciado un proyecto de compra a gran escala, conocido internamente como Project Panama, que tenía como objetivo escanear y destruir libros. ISBNdb ha convertido esta cautela en un argumento de venta, ofreciendo acuerdos de confidencialidad a sus clientes, aunque reconoce que la destrucción masiva de libros puede generar una mala imagen.
Los libreros de viejo en España han alertado al Ministerio de Cultura sobre esta situación. Miguel Ángel Ortega, presidente de la asociación de libreros anticuarios UNILIBER, ha expresado su preocupación por la venta de ejemplares que terminan destruidos, lo que considera contradictorio con la función de preservación del patrimonio bibliográfico. Investigadores han señalado que la industria necesita texto humano no contaminado por IA para evitar un colapso del modelo, abogando por el conocimiento como un bien público y no como una reserva privada de unas pocas compañías.







