Recientemente, el Gobierno de España anunció el éxito del proyecto de Sandbox Regulatorio de IA de la UE, aunque la situación real indica que España y la UE están rezagadas en comparación con Estados Unidos y China en términos de innovación en inteligencia artificial (IA).
El veto a Claude Fable 5, ordenado por el Gobierno de EEUU, ilustra esta disparidad. La cronología de los eventos es la siguiente: el 8 de abril de 2026, Anthropic lanzó Claude Mythos Preview, un modelo de IA que, según la empresa, es demasiado potente para ser lanzado públicamente. El 10 de junio de 2026, se presentó Claude Fable 5, una versión limitada del anterior, que inicialmente estaba disponible públicamente. Sin embargo, el 12 de junio, el Gobierno de EEUU restringió el acceso a este modelo solo a ciudadanos estadounidenses, lo que llevó a Anthropic a cerrar el acceso a todos los usuarios.
Este desarrollo ha llevado a la conclusión de que la IA ha evolucionado de ser una herramienta a convertirse en un arma tecnológica, con el control sobre su uso en manos del estado. La decisión de EEUU de limitar el acceso a Fable 5 se basa en preocupaciones de seguridad nacional y resalta la ventaja estratégica que tienen aquellos que invierten en estos modelos.
Por otro lado, China adopta un enfoque diferente, promoviendo modelos de IA de código abierto que permiten a empresas de todo el mundo utilizarlos y mejorarlos. Esto contrasta con la postura de EEUU, que utiliza el software de IA como un recurso en la guerra comercial tecnológica.
En España, aunque se realizan esfuerzos regulatorios, el país carece de herramientas propias en el ámbito de la IA. El modelo ALIA, centrado en lenguas cooficiales, no ha avanzado significativamente, y la agencia AESIA se ha centrado más en la regulación que en la innovación. A nivel europeo, la situación es similar, con pocos avances en comparación con los desarrollos de EEUU y China.
Los expertos advierten que el enfoque de la UE en la regulación podría ser un error, sugiriendo que se necesita más inversión en innovación y un apoyo a las empresas privadas para competir con las estrategias de EEUU y China.










