El uso de tokens, unidades de texto que se han vuelto esenciales en el auge de la inteligencia artificial (IA), ha llevado a varias empresas a reconsiderar sus estrategias de gasto. En Silicon Valley, muchas compañías adoptaron el ‘tokenmaxxing’, gastando tokens de manera intensiva para aumentar la productividad. Sin embargo, algunas ya están limitando su uso debido a los altos costos asociados.
El término ‘tokenomics’ se ha popularizado en el sector, haciendo referencia a la economía de los tokens. A pesar de que algunas empresas, como 8×8 y Baseball Lifestyle 101, continúan utilizando modelos costosos, lo hacen con mayor precaución y justificación.
El fenómeno del ‘tokenwasting’ ha llevado a situaciones problemáticas, como el caso de una empresa que gastó accidentalmente 500 millones de dólares en Claude en un solo mes. Meta ha cambiado su enfoque, pasando de un uso descontrolado a una gestión más estricta, mientras que el Royal Bank of Canadá ha reportado un aumento del 500% en su uso de tokens en lo que va del año.
La preocupación por el gasto en tokens ha crecido significativamente. Según datos de Wired, en abril y mayo de este año, al menos 300 empresas expresaron inquietud sobre este tema, en comparación con 93 en el mismo periodo del año anterior. Durante una conferencia de resultados, el CEO de Cisco, Chuck Robbins, destacó que ‘el uso de tokens se está poniendo bastante, bastante loco’.
En marzo de 2023, Jensen Huang mencionó que los tokens de IA podrían ser un indicador de productividad, sugiriendo que un ingeniero de alto nivel debería gastar al menos la mitad de su sueldo en ellos. Esto llevó a algunas empresas a incentivar el consumo de tokens entre sus empleados, lo que ha resultado en facturas crecientes. Actualmente, el enfoque ha cambiado hacia un ‘gasta con cabeza’, aunque persiste la duda sobre si se está midiendo adecuadamente el valor del trabajo producido.






