Michael Kratsios, asistente del presidente de EEUU, afirmó esta semana que «tenemos información que indica que Moonshot AI destiló Fable de Anthropic para el desarrollo de su modelo K3». Esta declaración implica una acusación de plagio del modelo de inteligencia artificial avanzado de la empresa estadounidense por parte de China.
El modelo Kimi K3 ha sido destacado por su rendimiento, que se aproxima al de Fable 5 y GPT-5.6, los modelos más avanzados de Anthropic y OpenAI. Esta situación ha generado preocupación en Washington, donde se ha comenzado a hablar de sanciones por «robo de tecnología» si se confirman las acusaciones.
Kratsios explicó que Moonshot AI habría creado una plataforma interna para realizar consultas masivas a modelos estadounidenses, alterando los métodos de acceso para evitar detección y transfiriendo luego sus capacidades a Kimi K3. Además, se menciona que la empresa habría accedido a servidores con chips GB300 de Nvidia en países fuera de China para eludir restricciones de exportación.
Sin embargo, la acusación carece de evidencias técnicas concretas. Kratsios no presentó registros de uso, ejemplos de consultas o respuestas, ni análisis independientes que puedan ser verificados. Actualmente, solo existe un relato de acusación oficial sin pruebas que respalden la infracción.
La técnica de «destilación» mencionada es un proceso en el que un modelo nuevo se entrena utilizando las respuestas de otro modelo. Esta práctica es considerada legítima en la industria cuando se aplica a modelos propios, pero se convierte en un problema legal cuando se aplica a modelos de terceros sin permiso. No obstante, ni EEUU ni China tienen una legislación clara que defina las condiciones bajo las cuales esto constituiría un delito de propiedad intelectual.
Además, se señala que los modelos estadounidenses, incluidos los de Anthropic, han sido entrenados con datos que incluyen contenido protegido por derechos de autor. Anthropic llegó a un acuerdo legal recientemente por esta razón, y se ha documentado que Meta utilizó grandes cantidades de libros con derechos de autor para entrenar sus modelos.
Las empresas de IA en EEUU argumentan que su uso de contenido ajeno se enmarca dentro del «uso justo», aunque los autores de dicho contenido no dieron su consentimiento. Esta situación ha llevado a una percepción de doble rasero, donde el mismo gobierno que critica a China por el uso de modelos ajenos también permite que sus propias empresas entrenen modelos con contenido protegido.
La administración Trump ha elevado esta cuestión al vincular la acusación contra Moonshot AI con el espionaje industrial y el robo de secretos militares, transformando la inteligencia artificial en un tema de seguridad tecnológica estratégica.







