La inteligencia artificial ha experimentado un notable crecimiento en su desarrollo y aplicación en el mercado tecnológico desde noviembre de 2022. Aunque ya estaba presente en diversas áreas como buscadores y servicios digitales, su relevancia ha aumentado, convirtiéndose en un eje central para muchas empresas del sector.
Las grandes tecnológicas están invirtiendo significativamente en infraestructura, incluyendo chips y centros de datos, mientras que gobiernos como Estados Unidos y China están apoyando este desarrollo como parte de una competencia económica y estratégica. En este contexto, Demis Hassabis, cofundador y consejero delegado de Google DeepMind, ha expresado su preocupación sobre el avance de la inteligencia artificial.
Hassabis, quien ha liderado proyectos como AlphaGo y AlphaFold, ha advertido que la inteligencia artificial general (AGI) podría estar más cerca de lo que se piensa. Aunque no lo presenta como una certeza, sugiere que es una posibilidad que requiere preparación ante los riesgos asociados, que incluyen ciberseguridad y sistemas autónomos.
En un artículo publicado en X, Hassabis sostiene que, aunque la inteligencia artificial tiene el potencial de ser una herramienta valiosa, es necesario establecer controles y mecanismos de supervisión. Propone la creación de un organismo en Estados Unidos que evalúe los modelos de inteligencia artificial más avanzados, con una estructura de colaboración público-privada y supervisión federal.
Este organismo definiría criterios para identificar modelos de frontera y diseñaría evaluaciones sobre ciberseguridad y otros riesgos. En una primera fase, los laboratorios compartirían voluntariamente sus modelos antes de lanzarlos al mercado, con la posibilidad de que esto se convierta en un requisito obligatorio en el futuro.
La propuesta de Hassabis se suma a las preocupaciones expresadas por otros expertos en el campo, como Geoffrey Hinton y Yoshua Bengio, quienes también han llamado a la cautela en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. Sin embargo, no existe un consenso sobre la probabilidad de perder el control de estos sistemas.
La historia de la inteligencia artificial sigue en desarrollo, y queda por ver si las propuestas de supervisión serán aceptadas por los laboratorios y gobiernos involucrados, así como la efectividad de las evaluaciones que se implementen.






