Tener una VPN instalada y usar un navegador privado puede ser útil para mejorar la privacidad en Internet. Ambas herramientas son complementarias y pueden ayudar a proteger los datos personales y reducir el riesgo de que sean accesibles para terceros.
Cuando se instala una VPN, no se garantiza automáticamente que la navegación sea privada. De igual manera, un navegador privado no oculta la dirección IP. Sin embargo, al utilizar ambas herramientas simultáneamente, se pueden lograr funciones diferentes que refuercen la privacidad.
Una VPN ofrece varias protecciones, como cifrar el tráfico entre el dispositivo y el servidor, ocultar la dirección IP pública, dificultar el rastreo por parte del proveedor de servicios de Internet, eludir restricciones geográficas y mejorar la seguridad en redes Wi-Fi públicas.
Por otro lado, un navegador privado ayuda a bloquear rastreadores, cookies de terceros, y protege frente al fingerprinting, además de mejorar el aislamiento de sitios web y reducir la probabilidad de scripts publicitarios abusivos.
Combinar el uso de una VPN y un navegador privado es recomendable especialmente si se conecta frecuentemente a redes Wi-Fi públicas, como en aeropuertos, centros comerciales, hoteles o restaurantes. También es útil para disminuir el seguimiento publicitario y separar la identidad en Internet de la dirección IP, creando así una capa adicional de privacidad.
Ejemplos de situaciones en las que se puede utilizar esta combinación incluyen compras en línea, viajes y teletrabajo. Por ejemplo, una VPN puede proteger la conexión al usar el Wi-Fi de un hotel, mientras que el navegador privado puede reducir el rastreo durante la navegación. Asimismo, al realizar compras en Internet, la VPN ayuda a evitar la exposición de la IP y el navegador privado puede bloquear publicidad y rastreadores.




