Microsoft ha decidido endurecer el proceso de activación de Windows, cerrando la vía de los falsos servidores KMS, que permitían activar copias no originales del sistema operativo de forma sencilla. Esta decisión se enmarca en un esfuerzo por mejorar la seguridad de los equipos profesionales que utilizan Windows.
Los servidores KMS fueron desarrollados por Microsoft para facilitar la activación de Windows en entornos empresariales, pero su emulación por parte de terceros ha permitido que usuarios no autorizados activaran el sistema. A partir de ahora, la activación requerirá un Módulo de Plataforma Segura (TPM), un componente de hardware que garantiza la autenticidad del equipo.
Microsoft comenzará a avisar sobre esta nueva medida en agosto de 2026, cuando Windows Server 2025 indicará si un servidor cumple con los requisitos necesarios. Sin embargo, la obligación de contar con un TPM no se implementará hasta la próxima versión LTSC de Windows Server, prevista para 2028.
A pesar de que esta medida se centra en el ámbito empresarial, podría anticipar cambios futuros que afecten también a usuarios particulares. Actualmente, el mercado de licencias de Windows ha visto un aumento en la disponibilidad de claves a bajo costo, muchas de las cuales provienen de revendedores que ofrecen licencias OEM de países con precios más bajos o reutilizadas del sector educativo.
La comunidad de usuarios que busca evadir la activación de Windows ya se está adaptando a estos cambios, con nuevas herramientas que atacan directamente la estructura DRM de Windows. No obstante, Microsoft parece centrarse en asegurar su segmento empresarial, que representa una parte significativa de sus ingresos.





