Si se cuenta con una tarifa de fibra óptica de gran velocidad, como 1 Gbps, pero se reciben menos de 200 Mbps por Wi-Fi, una posible causa es el uso de la banda de 2,4 GHz. Esta frecuencia puede generar un cuello de botella, impidiendo aprovechar la máxima velocidad que se podría obtener mediante conexión por cable o utilizando las bandas de 5 o 6 GHz.
Aunque la banda de 2,4 GHz ofrece un mayor alcance, no es la opción más adecuada para maximizar la velocidad, especialmente si la conexión se realiza cerca del router. Existen varias razones por las que un usuario podría estar conectado a esta frecuencia:
- Uso de un dispositivo que solo opera en 2,4 GHz.
- Conexión errónea a la frecuencia de 2,4 GHz en lugar de a la de 5 GHz.
- Mala configuración del router.
Independientemente de la causa, utilizar la banda de 2,4 GHz limita la velocidad de conexión. Aunque la tecnología Wi-Fi 7 puede ofrecer una velocidad máxima teórica superior a 1 Gbps, en la práctica, la velocidad será inferior. Además, si se utilizan tecnologías como Wi-Fi 4 o Wi-Fi 5, es común no superar los 300 Mbps.
Esto implica que, aunque se disponga de una tarifa de fibra óptica de 1 Gbps simétricos, la velocidad real podría no superar los 300 Mbps, incluso al estar cerca del router. El uso de 2,4 GHz puede resultar en un cuello de botella notable.
Además de la limitación de velocidad, el uso de la banda de 2,4 GHz presenta otros problemas, como un mayor riesgo de saturación y una mayor probabilidad de interferencias. La menor disponibilidad de ancho de canal en esta frecuencia hace que la saturación sea más evidente, similar a una autopista con menos carriles. En comparación, las bandas de 5 y 6 GHz ofrecen un mayor ancho de canal, permitiendo conectar más dispositivos sin inconvenientes.
Las interferencias también son un problema, ya que otros dispositivos utilizan la frecuencia de 2,4 GHz, lo que puede afectar la calidad de la conexión.







