John Deere ha sido objeto de un fallo por parte de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) que le obliga a facilitar el acceso a sus herramientas de diagnóstico a agricultores y talleres de reparación independientes durante un periodo de 10 años. Esta decisión se produce tras años de disputas entre la empresa y sus clientes agricultores, quienes denunciaron prácticas monopolísticas en el ámbito de las reparaciones.
La FTC ha determinado que John Deere debe ofrecer los mismos recursos de reparación que proporciona a sus concesionarios autorizados, y hacerlo de manera justa y razonable. Además, el acuerdo prohíbe a los concesionarios de Deere tomar represalias o discriminar a los clientes que opten por reparaciones independientes.
El fallo es significativo en el contexto agrícola, donde el tiempo para sembrar o cosechar es limitado. La dependencia de concesionarios autorizados para reparaciones puede resultar en pérdidas de producción debido a retrasos en el servicio. La FTC considera que las prácticas de John Deere han sido ilegales y abusivas, incrementando los costes y los tiempos de espera para los agricultores.
En abril de 2026, John Deere ya había llegado a un acuerdo de 99 millones de dólares en una demanda colectiva con agricultores que habían pagado reparaciones elevadas desde 2018. La nueva sentencia requiere un cambio estructural en la forma en que la empresa gestiona sus servicios de reparación.
Además, John Deere deberá pagar un millón de dólares a los cinco estados demandantes por costes de ejecución antimonopolio y estará sujeta a una supervisión estricta durante la próxima década, con la posibilidad de extender este plazo si no cumple con los términos del acuerdo.
La empresa ha declarado que esta medida refuerza un compromiso que, según ella, ya estaba cumpliendo, aunque la implementación efectiva de precios ‘justos y razonables’ dependerá del seguimiento que realice la FTC.






