La necesidad de perder peso o mejorar el rendimiento deportivo ha llevado a un aumento en la difusión de consejos sobre el uso de péptidos y otras moléculas con reputación cuestionable en redes sociales. Este fenómeno se enmarca en un mercado no regulado que permite a cualquier persona acceder a sustancias no testadas en humanos.
Existen numerosos medicamentos en el mercado, como Ozempic, que, aunque están destinados a tratar la diabetes, se han popularizado por su efecto secundario de pérdida de peso. Este fármaco está regulado y requiere receta médica para su obtención. Sin embargo, hay otras moléculas en investigación que prometen efectos similares y son más accesibles.
Entre estas moléculas se encuentran los péptidos, como la retrutida, que está siendo estudiada por su capacidad de actuar como un «triple agonista» para controlar el metabolismo y facilitar la pérdida de peso. A pesar de que estos péptidos están en fase de prueba, su adquisición en internet es sencilla.
La falta de regulación en este mercado plantea un problema de salud pública, ya que es posible obtener péptidos e incluso hormonas como la hormona del crecimiento, que pueden ser peligrosas en ciertas circunstancias. La compra se realiza con solo proporcionar una dirección y datos de pago, y muchos viales llegan con etiquetas que advierten que no deben ser administrados a humanos ni a animales, ya que están destinados exclusivamente para investigación.
Las páginas web que venden estos productos suelen requerir que el comprador confirme que es mayor de edad y que destinará el producto a investigación, pero no verifican si realmente se envían a un laboratorio clínico o a una farmacéutica.
La Therapeutic Goods Administration (TGA) de Australia ha advertido sobre los peligros de estos productos, citando el caso de un paciente que sufrió vómitos incontrolables y una rotura del esófago tras utilizar un producto vendido como retratrutida. Tras analizar el vial, se descubrió que contenía semaglutida en una concentración ocho veces superior a la habitual.
Un análisis publicado en la revista Clinical Case Reports examinó tres productos adquiridos en el mercado no regulado, que afirmaban contener 10 mg de retratrutida, y encontró que ninguno de ellos contenía la concentración declarada.
La FDA ha aclarado que la retrutida y la cagrilintida no son medicamentos aprobados y no han demostrado seguridad y eficacia para ninguna indicación autorizada. Además, ha advertido sobre empresas que comercializan semaglutida, tirzepatida, retatrutida, survodutida y mazdutida sin aprobación, a menudo utilizando etiquetas como «solo para investigación».
La viralidad de estos productos en redes sociales ha exacerbado el problema, convirtiéndolos en un objeto de interés entre quienes buscan resultados rápidos en su físico.










