Cuando aparecen problemas con la conexión a Internet, una de las opciones para mejorar la cobertura es contar con un sistema Mesh. Este sistema consiste en varios satélites que se pueden distribuir en diferentes lugares de la vivienda, permitiendo así ampliar la señal inalámbrica. Esto resulta útil para conectar múltiples dispositivos sin preocuparse tanto por la distancia con el router. Sin embargo, es esencial utilizarlo correctamente.
Uno de los errores más comunes que puede afectar el funcionamiento de un sistema Mesh es la colocación inadecuada de los nodos. Un sistema Mesh puede incluir diferentes satélites o nodos, que pueden variar en número según el modelo. Cuantos más nodos tenga, mayor será la superficie que podrán cubrir y, por lo tanto, se podrán conectar más dispositivos a la red inalámbrica.
Colocar los nodos demasiado lejos unos de otros es un error habitual. Aunque se podría pensar que se pueden distribuir por cualquier lugar de la casa, es importante tener en cuenta las limitaciones que esto conlleva. Cada nodo necesita recibir señal de otro al que se conecte. Aunque no es necesario que se conecten directamente al router, la ubicación entre ellos sigue siendo crucial.
Si un nodo se coloca demasiado lejos de otro, puede recibir una señal muy débil, e incluso podría no recibir señal alguna, lo que impediría la conexión. Por lo tanto, es recomendable ubicar los nodos en lugares donde puedan recibir una buena señal entre sí, evitando así que la cobertura sea débil y se presenten problemas de conexión.
Además, al ubicar los satélites del sistema Mesh, es importante considerar posibles obstáculos que podrían afectar la señal. Ejemplos de estos obstáculos incluyen grandes muros, columnas, objetos metálicos o electrodomésticos grandes, los cuales pueden debilitar la cobertura y afectar la calidad de la conexión.





