Aunque es importante tener una buena velocidad al usar el WiFi, eso no significa que la conexión funcione correctamente y no presente problemas. Es posible experimentar cortes, dificultades en juegos o problemas al reproducir contenido en streaming con calidad.
La velocidad de Internet no es el único factor a considerar. Además de la velocidad, es fundamental tener en cuenta el ping de la conexión. Un ping elevado puede provocar cortes y dificultades al ver contenido en streaming, realizar videollamadas o jugar online. Por ejemplo, es posible tener una velocidad de 600 Mbps, que suele ser suficiente para la mayoría de las tareas en Internet, pero si la latencia es superior a 100 ms, las videollamadas pueden tener retraso, los juegos pueden no funcionar con fluidez y las páginas web pueden tardar en cargar.
Existen varios factores que pueden influir en un ping elevado, entre ellos: estar conectado a un repetidor WiFi de mala calidad, interferencias en la red inalámbrica, saturación de la red, problemas con el proveedor de Internet o el uso de una VPN. Aunque estos factores pueden afectar la velocidad, no siempre implican una conexión más lenta, sino un ping más alto, especialmente al conectarse de forma inalámbrica. Por ello, utilizar un cable Ethernet puede ser la mejor opción para reducir la latencia.
Para comprobar la latencia o ping de la conexión, hay varias opciones. Una de ellas es realizar un test de velocidad, que no solo proporciona la velocidad de bajada y subida, sino también el ping de la conexión. Otra opción es utilizar el comando ping en Windows.






