En enero de 2023, Nueva York prohibió el uso de ChatGPT en las aulas, aunque levantó la restricción en mayo, reconociendo que había sido una reacción impulsiva. Desde entonces, la relación entre los sistemas educativos y los chatbots ha estado marcada por cambios normativos. En Cataluña, la Generalitat había publicado en 2024 unas orientaciones para incorporar la inteligencia artificial (IA) en el sistema educativo, pero recientemente el presidente de la Generalitat ha anunciado la intención de prohibir su uso en las escuelas.
Salvador Illa, portavoz del Govern, ha indicado que se busca prohibir todo tipo de IA en las escuelas hasta los 14 años. Esta medida forma parte de un proyecto más amplio de «bienestar digital» para menores de 16 años, que incluye la restricción de redes sociales hasta los 15 años, la prohibición de móviles y la retirada progresiva de dispositivos en educación infantil.
A nivel internacional, la tendencia hacia la regulación de la IA en el ámbito educativo se está consolidando. Noruega recomendó en junio no utilizar IA entre los 6 y 13 años, mientras que Italia exigirá desde octubre de 2025 el consentimiento parental para menores de 14 años. En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani ha defendido que los niños necesitan la interacción humana para aprender.
Estudios recientes han mostrado resultados mixtos sobre el uso de IA en la educación. Un estudio en Turquía con 1.000 alumnos de bachillerato reveló que el acceso sin restricciones a GPT-4 mejoró el rendimiento en ejercicios prácticos, pero no en exámenes estándar. Sin embargo, con un ‘tutor IA’ diseñado específicamente para el apoyo educativo, los estudiantes mostraron una mejora significativa en su rendimiento.
La decisión de Cataluña también se enmarca en un contexto más amplio, donde la exclusión de los alumnos catalanes de las pruebas PISA ha generado preocupación. La regulación de la IA en el ámbito educativo parece ser una respuesta a la falta de preparación del sistema para gestionar adecuadamente estas tecnologías.










