Muchas televisiones pueden conectarse a Internet tanto por cable como por WiFi. Aunque la conexión inalámbrica sea lo más común, en este artículo se presentan motivos para considerar la conexión por cable de red.
En general, utilizar un cable de red puede resultar en menos problemas con cortes de conexión, mayor velocidad y menos preocupaciones respecto a la distancia al router. Sin embargo, es necesario poder llevar el cable hasta la televisión, lo que no siempre es sencillo.
Si se suele ver contenido en streaming, es importante que la conexión funcione adecuadamente. Conexiones WiFi pueden presentar cortes y problemas, por lo que el uso de un cable podría ser una solución.
La primera ventaja de usar un cable de red es la mayor estabilidad. Las conexiones WiFi pueden interrumpirse si se está demasiado lejos del punto de acceso, mientras que el cable permite una conexión más estable, incluso a mayores distancias. Esto reduce la posibilidad de sufrir cortes y disminuye el buffering, que es el retraso en la carga de vídeos.
Además, el uso de un cable de red disminuye el riesgo de interferencias. Dispositivos cercanos a la televisión pueden afectar el rendimiento de la conexión a Internet, un problema que no se presenta al utilizar un cable, ya que la conexión es más estable.





