Sony ha anunciado que dejará de fabricar discos físicos para todos los juegos nuevos de PlayStation a partir de enero de 2028. La compañía justifica esta decisión como una «evolución natural hacia las preferencias de consumo actuales», donde la demanda del formato digital ha superado al medio físico. Desde esa fecha, los títulos solo estarán disponibles en la nube de PlayStation Store o en versiones digitales de tiendas asociadas.
La transición al formato digital implica que, al adquirir un juego, los usuarios no comprarán el software en sí, sino una licencia de uso sujeta a un contrato. Esto contrasta con la compra de un disco físico, que permite al usuario poseer el contenido, prestarlo o revenderlo. Con el formato digital, el control sobre el acceso al juego recae completamente en la empresa.
En el contexto de esta transición, se han evidenciado prácticas anticonsumidor en la industria. Un ejemplo es el cierre de servidores de Ubisoft para el juego The Crew, lo que dejó a los compradores sin acceso al juego, generando un movimiento que busca que las editoras mantengan sus juegos en un estado jugable tras retirar el soporte. Sin embargo, la Comisión Europea ha rechazado imponer esta obligación por ley, priorizando los derechos de propiedad intelectual de los estudios.
Además, Sony enfrenta una demanda colectiva en el Reino Unido por presunto abuso de posición dominante en la venta de juegos digitales, mientras que Ubisoft está siendo demandada en Francia y California por el cierre de The Crew. Estas acciones legales plantean interrogantes sobre la protección de los consumidores que adquieren juegos digitales.
A pesar de la inminente desaparición del formato físico, los juegos publicados en disco antes de 2028 seguirán existiendo en ese formato. Sin embargo, el reciente lanzamiento de GTA VI, que incluirá solo un código de descarga en su edición física, ilustra las preocupaciones sobre la naturaleza del contenido que se considera «físico» en la actualidad.






