El desarrollador de Telegram, Pavel Durov, ha sido incluido en una orden de búsqueda y captura internacional emitida por el FSB ruso, el servicio de seguridad heredero del KGB. Rusia lo acusa de «asistencia a actividades terroristas» en relación con un chatbot de Telegram que, según el FSB, fue utilizado por servicios especiales ucranianos para actividades de sabotaje y terrorismo.
El bot en cuestión, llamado Daivinchik (@leomatchbot), se encuentra en el registro de sitios prohibidos desde diciembre de 2025. Según las autoridades rusas, este chatbot permitía a agentes ucranianos hacerse pasar por chicas jóvenes para establecer contactos románticos, realizar geolocalización y enviar enlaces de phishing, lo que posteriormente resultaba en extorsiones.
El FSB ha señalado que la administración de Telegram no ha eliminado esta información prohibida, así como numerosos canales y bots que, según ellos, son utilizados por organizaciones terroristas y extremistas. Esta acusación es similar a la que enfrentó Durov en 2021, cuando fue detenido en París por complicidad en delitos de crimen organizado a través de Telegram.
A pesar de la presión, Durov se ha negado a eliminar los contenidos solicitados por el FSB. Telegram ha optado por no comentar sobre la situación actual de su fundador, aunque ha publicado una imagen que refleja su postura.
Durov, que ha cultivado la imagen de un exiliado que se alejó de Rusia, ha tenido problemas con el país desde 2014, cuando fue despedido de VKontakte, la red social que fundó. Desde entonces, se ha establecido en Dubái. Sin embargo, informes indican que ha entrado en Rusia en varias ocasiones desde su exilio.
En el contexto de esta situación, el Kremlin ha estado promoviendo MAX, una mensajería estatal que se preinstala en todos los móviles en Rusia, desarrollada por VK, la empresa que Durov fundó y perdió en 2014.






