Desde el 7 de julio, ningún coche nuevo puede matricularse en la Unión Europea sin el sistema ADDW (Advanced Driver Distraction Warning o Advertencia Avanzada de Distracción del Conductor), que forma parte del Reglamento General de Seguridad. Este sistema tiene como función principal avisar al conductor si su atención está en la carretera o distraída, sin grabar ni conservar imágenes más allá de lo necesario para su funcionamiento.
El reglamento establece que el ADDW debe operar como una herramienta de aviso y no de grabación. Analiza la imagen del conductor en tiempo real y genera una señal binaria: atento o distraído. Según el Artículo 6(3) del Reglamento General de Seguridad, el sistema no debe grabar ni conservar datos más allá de lo estrictamente necesario.
Sin embargo, la normativa no incluye mecanismos de auditoría independiente que verifiquen que los sistemas ADDW funcionan en circuito cerrado. Además, no define claramente qué se considera







