Un abuelo que enseña a elegir sandías y un joven con síndrome de Down que se lamenta de que nadie le compra las macetas que elabora son ejemplos de perfiles generados por inteligencia artificial (IA) que han logrado captar la atención de millones de personas. Estos personajes, que apelan a la sensiblería y a mensajes empáticos, han conseguido que muchos usuarios crean que son reales y, en consecuencia, que realicen compras.
Paco del Campo, un perfil que publica consejos sobre remedios caseros, ha acumulado más de un millón de seguidores en Instagram y TikTok en poco más de dos semanas. En su sitio web, se indica que «Paco del Campo» es una denominación comercial, no una persona real. Otros perfiles similares, como Sofia.saludencasa y Eduardo.holisticovida, también ofrecen consejos de salud y venden libros, aunque su uso de IA puede ser evidente para quienes están familiarizados con las características de este tipo de tecnología.
En contraste con modelos virtuales como Aitana López, que se basan en la belleza física, Paco del Campo opta por un diseño que refleja una apariencia más normal. Esta estrategia parece ser más efectiva para generar confianza entre los seguidores. Sin embargo, el caso de Martinmimoplants, que mostraba a un joven con síndrome de Down lamentándose por su negocio de macetas, ha suscitado críticas. Este perfil, que llegó a tener más de 14.500 seguidores, fue desactivado tras revelarse que su contenido era completamente artificial y carecía de avisos sobre su origen.
La organización Down España ha calificado esta estrategia de «falsa caridad» y ha instado a los consumidores a verificar la fiabilidad de los vendedores antes de realizar donaciones o compras. FACUA también ha denunciado el caso ante la Dirección General de Consumo, citando cláusulas abusivas.
El artículo también menciona otros perfiles en redes sociales que utilizan narrativas emocionales para vender productos comprados en lotes, destacando la vulnerabilidad de los creadores. Por otro lado, la regulación sobre el uso de contenido sintético se prevé con el artículo 50 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial, que obligará a etiquetar los deepfakes a partir del 2 de agosto de 2026.





