Estados Unidos lleva años trabajando en métodos para obtener energía solar directamente del espacio. La energía solar espacial se presenta como una mejora de las plantas solares convencionales en la Tierra, ya que la densidad de energía solar en órbita es seis veces mayor y se eliminan las interferencias climáticas. Sin embargo, existen varios desafíos tecnológicos que deben resolverse.
China, tras presentar varias propuestas, ha seleccionado el proyecto Zhuri, que significa «perseguir el Sol» en chino, y que ya está en desarrollo por la Universidad de Xidian. El mecanismo de Zhuri utiliza un espejo en forma de cúpula de 4,8 metros suspendido en una torre de 75 metros para concentrar la luz solar en paneles similares a los utilizados en la Tierra. Esta luz se convierte en electricidad, que luego se transforma en microondas para su transmisión más eficiente. Finalmente, las microondas son convertidas de nuevo en electricidad de corriente continua mediante una antena rectificadora, conocida como rectenna.
Además de los espejos, se han probado lentes de Fresnel de 2 a 7 metros de ancho, que enfocan la luz de manera más eficiente y utilizan líquidos refrigerantes para gestionar el calor solar. Las primeras pruebas han sido exitosas, obteniendo energía en el orden de kilovatios.
En Estados Unidos, existen varios proyectos en esta área, como el de Caltech, que ha realizado experimentos en órbita en 2023, y algunas empresas privadas, como Meta, que planean utilizar energía solar espacial para 2030. El gobierno estadounidense también está involucrado con el proyecto ARACHNE de la Fuerza Aérea. En Europa, la ESA tiene el proyecto Solaris y el Reino Unido el Space Solar, ambos previstos para operar en 2030. Japón, por su parte, ha investigado en este campo durante décadas.
Es importante no confundir Zhuri con proyectos como Reflect Orbital en Estados Unidos, que buscan transmitir luz solar en lugar de electricidad. Aunque ambos tipos de proyectos tienen objetivos similares, los métodos son diferentes.
Todos los países que han intentado obtener energía solar espacial enfrentan desafíos, como la dificultad en el despliegue de estructuras plegables y la necesidad de garantizar la seguridad de los haces de microondas. China aborda algunos de estos problemas utilizando unidades modulares que vuelan en formación, mejorando la resistencia y facilitando el mantenimiento.
El objetivo final de estos proyectos es llevar energía solar a cualquier parte de la Tierra, aunque inicialmente se busca cumplir con retos más pequeños, como la carga inalámbrica de satélites en órbita o el abastecimiento de bases lunares.






