China ha puesto en marcha su primer centro de datos de inteligencia artificial (IA) que opera con energía eólica. Esta instalación se encuentra en la Región Autónoma Hui de Ningxia, en el noroeste del país, y utiliza un suministro de energía renovable que le permite funcionar con electricidad 100% limpia. Este desarrollo es significativo tanto para China como para la industria global, en el contexto del debate sobre el impacto medioambiental de estas infraestructuras.
Según el medio South China Morning Post, la planta de energía renovable del centro de datos genera 4.300 millones de kilovatios-hora de electricidad al año, lo que se traduce en una reducción de 3,65 millones de toneladas de emisiones de carbono a la atmósfera. Además, la instalación presenta un índice de eficiencia en el uso de la energía (PUE) de 1,15, que mide la potencia total de una instalación en relación con su consumo energético. Para poner este dato en contexto, el PUE medio de la industria ha sido de 1,56 en los últimos cinco años, según el Global Data Center Survey 2025 de Uptime Institute.
La creación de este centro de datos forma parte de un plan estratégico más amplio de China para fortalecer la infraestructura que respalda el desarrollo de la IA mediante el uso de energía renovable. Este megaproyecto, denominado Eastern Data, Western Computing (EDWC), busca trasladar el procesamiento de datos de las regiones orientales más desarrolladas de China a las zonas rurales occidentales, que ofrecen mejores condiciones ambientales y abundancia de fuentes de energía renovable.
Los centros de datos de IA, aunque similares a los tradicionales, requieren una mayor capacidad de procesamiento, lo que incrementa su demanda energética. La consultora Gartner estima que el consumo eléctrico de estos centros alcanzará los 565 TWh en 2026. Un estudio de Allianz indica que las emisiones asociadas a estos centros alcanzaron en 2025 las 286 megatoneladas de dióxido de carbono, con la electricidad representando el 76% de su huella de carbono.
La iniciativa de China es de interés global, especialmente para Europa, que busca cumplir con objetivos de descarbonización. La Unión Europea ha incluido regulaciones sobre centros de datos en su Directiva de Eficiencia Energética (UE) 2023/1791, que exige a aquellos con más de 500 kW hacer público su consumo energético. A pesar de las preocupaciones sobre la posible desventaja tecnológica de Europa, la eficiencia energética de los centros de datos, especialmente los de IA, puede ser crucial para el futuro.
España, que lidera en energía renovable con más del 55% de su electricidad producida de esta manera en 2025, tiene un gran potencial para desarrollar infraestructuras de datos sostenibles. Sin embargo, surge la pregunta de si la red española podrá satisfacer la creciente demanda energética, como se evidencia en el proyecto de Microsoft en Aragón, que consumirá más energía que toda la comunidad autónoma.





