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Taylor Swift busca blindar su imagen frente a la IA, pero los 'deepfakes' van más rápido que la ley

Taylor Swift intenta proteger su imagen ante la IA, pero los ‘deepfakes’ superan a la legislación


Archivo – Taylor Swift sorprende con su regreso a los cines tras The Eras Tour con* ¿The Life of a Showgirl: La película?

– CONTACTO – Archivo


   MADRID, 29 Abr. (CIBERPRO) –

   En un entorno digital donde la línea entre la realidad y la simulación se torna cada vez más borrosa, figuras destacadas como la cantante Taylor Swift buscan proteger el uso no autorizado de su imagen mediante inteligencia artificial (IA) generativa a través de mecanismos legales. Sin embargo, especialistas en ciberseguridad advierten que estas barreras son insuficientes para enfrentar los ‘deepfakes’.

   El 24 de abril, por medio de su empresa TAS Rights Management, la artista presentó tres solicitudes a la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos para registrar su voz e imagen como marcas comerciales, con la finalidad de defenderse contra el uso indebido de su imagen y sonido en la IA generativa.

   En concreto, dos de las solicitudes son grabaciones de audio destinadas a proteger su voz: una es «Hola, soy Taylor Swift» y la otra es «Hola, soy Taylor». La tercera, en cambio, es de tipo visual, utilizando una fotografía de Swift en el escenario durante la gira The Eras Tour para salvaguardar su imagen.

   Esta acción responde a una serie de incidentes en los que la imagen de Swift ha sido objeto de usos indebidos mediante IA, desde chatbots de Meta hasta contenido pornográfico que ha circulado en redes sociales. Asimismo, durante la campaña presidencial de 2024, el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió imágenes generadas por IA que de forma engañosa sugerían que la artista apoyaba su candidatura.

MÁS ALLÁ DEL ‘COPYRIGHT’

   Al intentar registrar sus características como marca, la artista busca cubrir el vacío legal donde el ‘copyright’ tradicional no protege el estilo o la esencia que los algoritmos de IA pueden imitar.

   Es decir, la IA produce contenido nuevo que emula a la artista sin replicar una grabación previa. Sin embargo, Swift intenta utilizar el principio de «confusión» de marcas para poder reclamar legalmente ante imitaciones sintéticas.

   Por tanto, al registrar su vestuario o pose icónica, la artista enfrenta el abuso de su estética mediante avatares no autorizados, estableciendo igualmente una guía para otros personajes públicos que busquen proteger su imagen.

NO ES SUFICIENTE CONTRA LOS ‘DEEPFAKES’

   No obstante, especialistas en ciberseguridad y el uso de IA de la compañía Check Point Software Technologies han advertido que este blindaje legal «no será suficiente para detener el impacto directo de los ‘deepfakes'» que ha enfrentado Swift, dado que la ley «reacciona ante la rapidez del algoritmo».

   «A pesar de que estas acciones legales son pasos significativos», la tecnología de suplantación exige respuestas en tiempo real, como el marcado de contenido o ‘watermarking’, para prevenir que «la identidad de las celebridades se utilice como herramienta de desinformación masiva», ha señalado la empresa.

   Esto se debe a que el registro de una marca comercial no previene la creación de un ‘deepfake’, sino que, en realidad, solo permite demandar a la persona o empresa dueña de la IA que generó el ‘deepfake’ «una vez que el daño ya ha ocurrido».

   Teniendo esto en cuenta y dada la rapidez de la IA, el ‘deepfake’ con Taylor Swift «el daño se difunde más rápidamente que cualquier acción por parte de un tribunal», ha enfatizado el director técnico de Check Point Software para España y Portugal, Eusebio Nieva.

   Así, ha mencionado la campaña de IA utilizando la imagen de la artista durante las últimas elecciones estadounidenses, que llegó a «millones de personas antes de que se pudiera contrarrestar de manera efectiva».

SISTEMAS DE PROTECCIÓN REALES

   Por lo tanto, Nieva ha subrayado que la protección efectiva frente a este uso no autorizado de imágenes personales requiere un «enfoque en capas«. Esto implica un conjunto de sistemas de detección, mecanismos que verifiquen el origen del contenido y educación de los usuarios para que puedan identificar manipulaciones.

   «Con nuevas elecciones en el horizonte, el desafío no es solo tecnológico o legal, sino de confianza pública en distinguir lo que es real y lo que no«, ha afirmado el experto en ciberseguridad.

   Con todo esto, Check Point propone, además de la vía legal, implementar marcas de agua o etiquetas que indiquen que un contenido ha sido generado o modificado con IA, evitando la difusión de información engañosa o la creación de incertidumbre entre los usuarios.

   Cabe recordar que el caso de Taylor Swift no es único, sino que refuerza una tendencia entre artistas y figuras públicas de proteger su imagen. Un ejemplo es el actor Matthew McConaughey, que recientemente también registró su famoso eslogan de 1993, «All right, all right, all right», junto con otras protecciones sobre su imagen y voz.

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